¿Qué es la Espeleología?

el arnes

 La exploración de las cavernas y su estudio constituyen el fin de la Espeleología.

Esta actividad surge como tal a finales del siglo pasado en Francia. Se extiende por Europa en pocos años.

En su faceta deportiva, ofrece las emociones de las grandes aventuras en la
naturaleza.

En el transcurso de un fin de semana o en un solo día, el espeleólogo puede sentirse trasladado a un mundo tan remoto como puedan serlo las profundidades
marinas o la superficie de otro planeta.

Desde las cómodas cuevas horizontales hasta las profundas simas, pasando por complejos sistemas laberínticos, hay todo tipo de cavidades que requieren
distintos niveles de preparación y experiencia.

La práctica de este deporte requiere cierta preparación física pero es aún más importante si cabe la mental. El aislamiento en un entorno donde se pierden las
referencias tanto temporales como espaciales y la certeza de estar en ocasiones muy lejos de la salida afectan psiquicamente si no se está preparado para ello.

En una exploración compleja, la autosuficiencia y el espíritu de equipo son fundamentales.

El mundo subterráneo puede ser fantástico o terrible según la preparación o predisposición del visitante.

Los espeleólogos españoles se agrupan en la Federación Española de Espeleología que engloba a 15 federaciones territoriales, entre ellas la Andaluza, que comprenden más de 250 grupos y unos 5.000 federados.

Estos grupos organizan cursos de varios niveles con la colaboración de las Escuelas de Espeleología que dependen de las Federaciones y mantienen equipos de rescate para casos de accidente.

Como actividad científica, atrae la atención de geólogos, biólogos, arqueólogos y muchos otros que ven en las cavidades subterráneas un entorno adecuado para la
investigación.

Desde tiempos lejanos y hasta nuestros días las cuevas han sido refugio y habitat de muchas culturas, siendo uno de los lugares donde los arqueólogos, antropólogos y paleontólogos desarrollan su labor.

Los animales de los espacios subterráneos se han adaptado a este extraño mundo, perdiendo sus pigmentos y la visión, desarrollando a cambio toda una serie de sentidos y estrategias de supervivencia acordes con el medio.

algunos conceptos basicos

Geomorfología Kárstica

El fenómeno kárstico o las morfologías kársticas son fundamentalmente el resultado de un proceso de disolución en rocas solubles. Esta importante acción de disolución da lugar a una morfología muy típica (en superficie y en profundidad) a la que haremos referencia a continuación. El mayor desarrollo del karst se produce en las rocas carbonatadas y dentro de estas son las calizas las que mejor se prestan a estos procesos de disolución, estas rocas presentan una baja solubilidad relativa por lo que el proceso de karstificación es lento, pero tienen una gran resistencia y por ello las simas y cuevas pueden alcanzar grandes dimensiones, tanto en extensión como en profundidad. La intensidad de esta disolución depende de muchos factores entre ellas la climatología y la hidrología, así como de la sedimentología (planos de estratificación, discordancias, contactos...) y la tectónica (diaclasas, fallas). Todas estas facetas son las que estudia tanto la A.E.R como otros muchos grupos en sus zonas de trabajo. Como ya hemos indicado, el rasgo morfológico más característico y destacado de un paisaje kárstico son precisamente las manifestaciones exokársticas (las manifestaciones endokársticas, es decir, subterráneas; cavidades, cavernas, simas.... serán objeto de otro artículo).

Manifestaciones exokársticas:

Podemos diferenciar las distintas morfologías exokársticas más importantes caracterizándolas como siguen:

 

Formas de absorción:

Se hallan en la superficie del Karst y por ellas se produce la infiltración del agua. Las principales formas, de menor a mayor tamaño, son las siguientes:

 

Formas cerradas
Lapiaz
El "lapiaz" o "lenar", es posiblemente la forma inicial mas sencilla de "karst embrionario" que puede degenerar, posteriormente en dolinas. Se presentan, generalmente, como un conjunto de pequeñas acanaladuras o surcos estrechos (desde centímetros -"microlapiaz"- hasta 1 metro -"megalapiaz"-) separadas par crestas, a menudo agudas; o bien por orificios tubulares, "nidos de abejas" etc. Aparecen normalmente en superficies más o menos inclinadas y ausentes de vegetación.

 

Dolina
Son depresiones circulares o elípticas que se forman por disolución (y consiguiente pérdida de volumen)en su fase inicial, a partir de la intersección de diaclasas, generalmente a favor de las planos de estratificación, produciéndose un proceso en cadena de infiltración- disolución. En cualquier caso no se disponen caprichosamente, sino que generalmente están alineadas según fracturas o direcciones de estratificación determinadas. En sección tienen forma de cubeta o embudo. Sus dimensiones varían desde unos pocos metros de diámetro hasta incluso 500 m. (Hoyo Masallo), siendo las más frecuentes de 20 a 25 m y normalmente están rellenas en su centro por "terra rossa" o arcillas de descalcificación.

 

Uvala
Como consecuencia de la evolución de la dolina, mas rápida en superficie que en profundidad- se originan, par coalescencia, las uvalas. Sus dimensiones pueden alcanzar incluso 1 Km., de diámetro. Las uvalas aumentan considerablemente la capacidad de absorción actuando como verdaderas zonas colectoras de agua en mayor escala que las dolinas.

 

Poljes
Son las formas superficiales más evolucionadas y de mayor tamaño así como de absorción kárstica. Son unas depresiones endorréicas de fondo plano. Normalmente presentan una disposición alargada (largo más del doble que la anchura) y vienen condicionadas por fracturas importantes. Se considera una longitud de 2 km., el límite a partir del cual es un "polje" y no una '"uvala"'. Frecuentemente, de las superficies de las "poljes" se erigen pequeñas colinas calizas, à modo de islas, que se denominan "hum" (monte Cucurío). Estas áreas endorreicas pueden estar secas o inundadas estacionalmente (en nuestro caso casi siempre secas) y por ellas pueden discurrir algunos arroyos o incluso ríos que normalmente se pierden en sumideros o "ponors" (Polje de Matienzo)

 

Valles ciegos
Son valles cuyo curso de agua superficial desaparece en un sumidero kárstico, presentando fisonomía en "fondo de saco". Normalmente se adaptan a fracturas determinadas. Cuando llevan mucho tiempo funcionado se asemejan a uvalas. Los valles ciegos que se presentan en nuestra zona desarrollan su circulación sobre margas finalizando en sumideros.

 

Formas abiertas

Simas
Son las cavidades verticales, condicionadas bien por fracturas de este tipo, en las que la disolución y erosión ha alcanzado profundidades importantes de hasta 1000 m, o bien por el hundimiento de una dolina, de ahí que normalmente se hable de simas tectónicas y simas de hundimiento. Según su forma se habla de simas lenticulares, cilíndricas, elípticas, etc.

 

Ponors
Son los puntos de absorción en una dolina, uvala o polje y a veces se trata de ponor-sima

 

Cuevas, grutas o cavernas
Constituyen los conductos de circulación subterránea, actual o pasada, libre o forzada. Pueden alcanzar hasta decenas de kilómetros y es frecuente en ellas los conductos secundarios ramificados a modo de laberinto. En ellas aparecen con frecuencia sifones, lagos ("gours") etc.

 

Surgencias
Son los manantiales de pequeño caudal, de alimentación alóctona y de tipo intermitente. Son producto de una diaclasa que actúa como colector del agua que discurre par la superficie y es interceptada par la diaclasa. Cada manantial de este tipo tiene una cota de salida diferente e independiente de la de los demás pertenecientes a este grupo.

 

Exurgencias
Son de mayores caudales, proceden de aguas colectoras del aparato kárstico y son de tipo permanente, aunque con fuertes fluctuaciones estacionales en el caudal. En nuestro caso destaca principalmente la exurgencia de Fuente Iseña.